Los convencionalismos más arraigados se hicieron inertes
Ante tu presencia, Luna, que te llenas de sueños
Y te borras como un milagro que no encuentra su lugar
Entre tantos desperdicios que se humillan para lograr lo imposible
Quise contar hasta dos momentos con ella, Luna
Pero solo pude reunir los tres octavos de un beso
Todo por permanecer ajenas al único reproche
Que miles de voces quisieron cargar a nuestras espaldas
Tan enamorada estaba que dejé que se exprimiese de gusto
Con las tres últimas gotas de mi saliva
Me envolvió con una manta hecha con las guerras
que acabamos ganando
Y juntas construimos otra realidad para vivirnos más libremente
Llevaba tanto tiempo sin dividirme en cuatro estrofas
Que me desangré por completo al verme tan hermosa, Luna
Pese a haber sido atravesada por quienes quisieron acallarnos
Es hora de volver a levantarnos y romper con los límites
Luna, tú sabes que la cruz grabada en mi espalda
Adquirió finalmente la forma de sus iniciales
Su nombre es mi único Testamento
Y nadie lloraría si yaciese entre espinas, profundamente dormida
Ante tu mirada compasiva, llena de azucenas que tratan de abrirse
Para nosotras, para seguir luchando, para desgastarnos entre ellas...
Ante tu luz superlativa, Luna
Ante tu figura, tan altiva como serena.
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