lunes, 23 de julio de 2018

23 de julio

23 de julio. Demasiado ruido tiñendo la brisa. El verano miente.
     Me miro al espejo y descubro que una belleza mentirosa me envuelve. Otra túnica negra cubre mi cuerpo no-normativo.
     Sonrío mientras pienso que soy una jodida hipócrita: estoy escondida en mi interior, bajo capas y capas de caderas distantes, supervivientes a mis propias reglas. Las amo. Lo más imperfecto de mi inteligencia está nevando sobre las cumbres más elevadas. Siempre supe que el Everest soy yo aprendiendo a volar, enseñando mis alas a una multitud que solo quiere sangre.
     Abrazada a mí misma. Desnudándome. La suavidad de mis manos es mi arma más cruel. Demasiado alcohol para una copa tan diminuta. Me acaricio y empiezo a latir algo más rápido...
     Puedo ser mi propia eternidad.
     Recuerdo cuando jugaba a peleas con el sol y pasaba las tardes drogándome con mi propia saliva, peinando las horas con mi espada más dañina, queriendo huir de mí misma... Luego me quería con locura.
     Vomité pensamientos excesivos tras marearme con el roce de mi propio pelo; el humo de algún cigarro malherido se iba flotando a través de mis ojos -que cerré demasiado deprisa-; me recordaba lo que era yo, un éxtasis no del todo maduro.
     Tanta apatía estrellándose contra mis oídos podría ser mi pasaporte a mi propia realidad. Necesitaba escuchar música más sincera.
     Apoyada contra una pared manchada de besos perdidos al terminar la noche, acorralada por su mirada sin domesticar. Una niña que ha crecido más que yo, de ojos del mismo color que la planta traidora que no encontró un terreno fértil en mi espalda, atravesándome las venas, siendo bombeada por un sístole-diástole-sístole lleno de nuevas promesas, desbocándose...



Me atacó con esos labios que lloraban carmín, cuyo consuelo fue ir robando con calma el poco aire que me quedaba cuerdo. Su beso impactó contra su destino tantas veces que pude seguir viviendo sin volver a respirar.
     Ahora permanezco sobre el papel, pintado de ese rojo que solo ocultan los sentimientos que arden, preguntándome qué demonios sería para ti... Respondiéndome qué demonios sería para mí.

miércoles, 18 de julio de 2018

[...Madre Caos]

Mis recuerdos más ancianos están a punto de romperse
La incertidumbre es ahora mi único presente
Esa ansiedad de poseerme solo me hizo sonreír...

Mi juventud es el regalo maldito más resplandeciente 
Esa fuerza en mi interior regará todos los campos de un mundo
Corrupto y lleno de conformismo y demasiado pálido

Zambullida en las profundidades de un ataque de palabras demasiado cortas
Que serían capaces de ocupar el nombre del amanecer en el que resurgí

La nieve es el cadáver de la lluvia que me limpió de mis propios monstruos
Y ahora solo quedan canciones algo sordas debajo de mi cama
Avanzo despacio porque quiero oírlas ser ríos desembocando en mi vientre

                                                                                                               [...]


Quizás Poseidón ascendiese para rizar mi pelo
Por mis caderas a rayas, fruto de nuevas experiencias
Quizás Afrodita me rodease porque era demasiado tarde
Para arrepentirme de estar marcada por la decadencia de ser libre
De la que tanto me hablaban antes de matarme

Mi niño inocente, carne de lo más profundo de mi ser
Mira cómo beso a la diosa que te quería convertir en su hijo
Mira cómo la desarmo con el sabor más empalagoso de mi sonrisa
Mira cómo me devora con ganas mientras el picor baja por su garganta como una tormenta
Lamento final
Principio de una nueva locura a su lado
Las cadenas de la libertad son las más firmes de cuantas me ataron

Mi niño valiente, espada de mi agónica alegría
Que tu doble filo de dobles engaños sean guías de tu propia historia
Duérmete de pie en mi bendita soledad
Mientras estoy acompañada por los labios sedientos que me colmaron de vida


Apocalipsis de sangre en mis sábanas blancas
Mi volcán explotó salpicando todo de miradas afiladas.

viernes, 6 de julio de 2018

Una amante

Hoy ha amanecido acero en el espejo del cielo
Lo contempla una amante con los pies llenos de lodo
Desnudos e inmunes ante la angustia que intenta hundirlos

Ella canta libre porque porque el océano no puede tragársela
Es el vaticinio del reinado de las nubes
                  con los huesos más molidos
Una melodía prisionera ha roto el lazo
Que la ataba a ser un simple instante
Para convertirse en el timón hacia su propio presente

La caricia que mece sus quilómetros de piernas
(Aunque ya perdí la cuenta y las mido en experiencias)
La hace extranjera en su propia piel
Pero al fin sabe que su nombre de mujer
No la mancha, no la atrapa, no la hace menos imperfecta



Su vientre, fruto de un matrimonio furtivo entre
                                 una azucena incandescente
                   y el barro que arrastra Venus al caminar
Sabe que no hay culpa que lo sumerja en la irrealidad
Que supone no tratar de ser tan sólidamente bello
Disfruta con el contacto más puro, se adhiere a la tierra mojada
Testigo de cómo una ansiosa lengua lo transforma en el destino idóneo
                                                     para crear una belleza más verdadera
                                          Sabe que el cabello que cae sobre sus primeras raíces
                                          puede barrer el alma de quien explore su flor traviesa
                                          con la inocencia típica de unos labios adormecidos

El sabor penetrante que una sonrisa inserta en ojos cerrados
Para disfrutar de la brisa inocente de una niña abandonando su crisálida

Ella es fuente de los gritos de júbilo de las amantes

Que decidieron ser ellas mismas en el segundo más oscuro de la noche.

domingo, 1 de julio de 2018

En la orilla de un charco apagado



Ya no puedo buscar los segundos que me faltan en las heridas que surcan mis pies, que los hacen más humanos. Se me escurre el tiempo entre los dedos cada vez que doy un paso adelante, sin miedo a nada. Por mis venas corren los llantos que no he tenido, las lágrimas que debieron ser mías, que no se rinden aunque no llegasen a nacer...
     Solo quiero abrazarme y no hablar. Que la lluvia deje de mojarme y que el silencio se quede sin nada más que decir. Todo va demasiado rápido y ya no consigo adaptarme a ese  de universo demasiado realista, caprichoso hasta hacerme sangrar. El aire se está quemando mientras la inocencia huye.
     He desbloqueado lo que creía prohibido y lo he descomplicado tanto como descomplicado es un laberinto de huecos llenos de mentiras. La sociedad me perseguía, pero se ha quedado sin aire y la carrera contra ella ha purificado los pálpitos más falsos de mis huesos.
     Mi nombre ha perdido su acento y pude encontrar mi identidad en la orilla de un charco apagado.

No os perdáis...

F.E.M.M.E.

Denme una sola razón para olvidarme de escalar la montaña más alta del firmamento al que estoy destinada. Díganme que me ven sucia, que qui...

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